Sólo algunos meses antes de que el terremoto del 19 de septiembre de 1985 le arrebatara la vida, Rockdrigo González grabó en un foro televisivo de Imevisión-Canal 13, la versión en directo de "No tengo tiempo...". Ahí está Rockdrigo con su banda Qual, en imágenes difuminadas, consecuencia del castigo del tiempo sobre la cinta magnética... Imágenes difuminadas que acentúan su actual condición de no-vivo, de espíritu que deambula y que no se resigna a reposar en su tumba ya casi anónima. Rockdrigo canta ante el micrófono: "No tengo tiempo de cambiar mi vida...", como involutaria y fatal premonición de que la muerte ya pronto lo visitaría en una fría mañana de septiembre (de esas que anuncían el inevitable otoño) y que ya no habría tiempo de cambiar la vida ni los calzones del día anterior.
Con aquella ciudad de México colapsada por un terremoto, nuestro país escuchaba el último aviso para librar el gran abismo en el que hoy rodamos sin parar. Hoy ya no hay tiempo de cambiar: el buen Rockdrigo, profeta del rock nopalero y rupestre, lo predijo con triste contundencia.
Con aquella ciudad de México colapsada por un terremoto, nuestro país escuchaba el último aviso para librar el gran abismo en el que hoy rodamos sin parar. Hoy ya no hay tiempo de cambiar: el buen Rockdrigo, profeta del rock nopalero y rupestre, lo predijo con triste contundencia.
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