
En México nos encanta imaginar que hasta la más triste vida o circunstancia, algún día será iluminada por un milagro. Toda la miseria, todo lo mal hecho, toda calamidad derivada de la negligencia, están a la espera de ese milagro.
Por eso, en vísperas del cuarto partido de octavos de final de la copa Sudafrica 2010 -a jugarse el domingo 27 de junio-, los mexicanos esperamos el nuevo arribo de Juan Diego, quien dejará caer las rosas que en su tilma cargue y mostrará el prodigio estampado en la fibra de maguey: México 2 - Argentina 0...
¿O qué otra cosa se ocupa para el domingo si no es el retorno de Juan Diego?
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